Desde aquí intuyo tus ideas, casi oigo tu maquinaria funcionando, soy capaz de adivinar las palabras que vuelan en tu cabeza, voy viendo como las ordenas para no hacerme daño, para que suenen convincentes pero no tajantes. Todo para no decir nada. Ahora siento el silencio en mi mejilla, me roza arrepentido y me trae nuevas ideas. Y vuelvo a empezar.
Pasan los minutos como meses, como años, incluso puede que la dimensión del tiempo haya desaparecido, puede que mis dudas la hayan rasgado hace muchas nadas.
Te observo desmontar la tienda como quien desarma un pasado y ni si quiera es consciente. No podrías hacerte una idea de lo que me duele verte .
Ayer era quince, hoy es dieciseis, hoy hace dos años que empezamos a ser nosotros, que tú y yo por separado empezamos a morir un poco cada día y empezamos a crecer juntos. Pero hoy es dieciséis y no celebraremos na-da, porque no hay nada que celebrar. Ayer era quince ,ayer decidimos destrozar nuestro futuro. Hoy es dieciseis y mi mundo empieza a desplomarse.
http://www.youtube.com/watch?v=3qW-48VHDok&feature=player_embedded
domingo, 15 de agosto de 2010
lunes, 2 de agosto de 2010
Que te parta un rayo
Vuelve, porque si no lo haces, comenzará a darme igual tu ausencia y eso sí que empezará a importarme.
sábado, 31 de julio de 2010
Ceniza.
Donde hubo fuego, siempre quedará ceniza. Supongo que es la frase que resume la noche de ayer. Arañazos, cortes y un labio algo ensangrentado, el resultado. Las causas, no las deseadas, aleatorias y fortuitas. ¿Aleatorias y fortuitas?. El caso es que me hiciste recordar viejos tiempos, hace ya más de dos años, casi me atrevería a decir que tres, pero me da miedo, me hace sentirte más lejos de mi presente. Sigo notando algo en la forma en la que me miras, en la forma en la que me tocas o evitas tocarme, en la forma de vivirme. No sé si tu notarás algo en mí, ni siquiera sé si emito algo.
Los recuerdos de tardes de paseos sin sentido, las caricias furtivas de nuestros Septiembres, los adioses, las bienvenidas, mi manera de hacerte daño, tu manera de olvidar mi existencia, ayer me parecieron entrañables. Sí, lejanos y sin embargo la sensación de poder recuperarlo todo sólo durante una noche, se mantuvo latente el tiempo en el que respiraste a mi lado.
Los recuerdos de tardes de paseos sin sentido, las caricias furtivas de nuestros Septiembres, los adioses, las bienvenidas, mi manera de hacerte daño, tu manera de olvidar mi existencia, ayer me parecieron entrañables. Sí, lejanos y sin embargo la sensación de poder recuperarlo todo sólo durante una noche, se mantuvo latente el tiempo en el que respiraste a mi lado.
jueves, 29 de julio de 2010
A song for a lovers.
En honor a la verdad: necesito que volváis.
Los tres. Enteros y sanos.
Sois pilares en mi día a día.
No me vale con uno.
Os quiero a los tres de vuelta.
(Si tú ya has llegado... vete y tráemelos también a ellos.)
http://www.youtube.com/watch?v=KNnh8nszFU0
Los tres. Enteros y sanos.
Sois pilares en mi día a día.
No me vale con uno.
Os quiero a los tres de vuelta.
(Si tú ya has llegado... vete y tráemelos también a ellos.)
http://www.youtube.com/watch?v=KNnh8nszFU0
lunes, 26 de julio de 2010
Problema.
Tengo un problema:
Tu aro en la nariz. Tus 7centímetros sobre mi cabeza. Mis pies de puntillas y nuestros labios a la altura perfecta. Tus 6 rastas descuidadas. Tus pantalones de rayas y tu camiseta negra. Tus palabras, aunque cuando te tengo cerca no me interese lo que digas, porque todos mis sentidos se rinden a la contemplación. Tus labios moviéndose de manera casi religiosa, el aire que sale de tu cuerpo, que choca contra el mio, que controla la marea retando a la luna. Tus manos conocidas, que me conocen, que encajan entre mis dedos. Complicidad. Tus ojos negros clavados en cada resquicio de mi piel que se derrite al paso de tu mirada.
Tengo un problema sin solución:
Demasiados kilómetros entre mis ganas y tú.
Tu aro en la nariz. Tus 7centímetros sobre mi cabeza. Mis pies de puntillas y nuestros labios a la altura perfecta. Tus 6 rastas descuidadas. Tus pantalones de rayas y tu camiseta negra. Tus palabras, aunque cuando te tengo cerca no me interese lo que digas, porque todos mis sentidos se rinden a la contemplación. Tus labios moviéndose de manera casi religiosa, el aire que sale de tu cuerpo, que choca contra el mio, que controla la marea retando a la luna. Tus manos conocidas, que me conocen, que encajan entre mis dedos. Complicidad. Tus ojos negros clavados en cada resquicio de mi piel que se derrite al paso de tu mirada.
Tengo un problema sin solución:
Demasiados kilómetros entre mis ganas y tú.
Motivación.
Hasta a mí me sorprende que hoy te dedique una entrada. Por varios motivos, el primero: que es la primera vez que te dedico algo, ni siquiera lo hice cuando estuvimos juntos y el segundo que hay un 98% de probabilidades de que nunca leas esto y un 5% dentro de ese 2% de que si algún día lo haces, sepas que te escribo precisamente a ti. Bien, quería serte sincera: te miento. Te miento cada vez que te digo que quiero motivarte, y te cuento cosas que te hacen reir y te enseño canciones que sé que te horrorizan porque en el fondo sé que te divierten y me imagino tu cara cuando se carga el Youtube y te aseguro que sonrío como si te tuviera en frente. Por eso te miento, en el fondo no busco motivarte, desde hace unos días, tú me motivas a mí. Te uso para motivarme. Me sirvo de arañarte la felicidad que te causo con todo eso. Te robo ternura y me la guardo. Conservo tus jotas y tus aes. Me tatuo tus emoticonos, sobretodo los que guiñan un ojo. Es ruin, y algún día lo descubrirás. Pero ésta será la prueba de que yo lo descubrí primero, mientras tanto seguiré intentando que sonrias por los dos.
Porque sí, adoro dejarme arrastrar por tus sonrisas.
Pasear por las comisuras de tus labios.
Contemplar tus dientes en hilera.
Y no debería ser así.
Porque sí, adoro dejarme arrastrar por tus sonrisas.
Pasear por las comisuras de tus labios.
Contemplar tus dientes en hilera.
Y no debería ser así.
domingo, 18 de julio de 2010
Nº9
Te confieso nuestro eterno silencio y tú me llevas hasta casa. Has decidido aprovecharte de él. Hace frio y tiemblo, me prestas tu chaqueta. Te empeñas en recordar viejos tiempos y entre risas y bromas me echas cosas en cara, yo te entiendo y eso te desconcierta. Te doy la razón, los dos contentos. Tú piensas que estoy arrepentida, yo sé que me da lo mismo. Aminoras el paso, son las cuatro de la mañana y estamos a un metro de la puerta de mi casa. Sonries y en tus ojos se adivina el brillo del ron. Te acercas a mi boca, sigues sonriendo de manera impecable, seguro de tus actos, seguro de un pasado con significado ambiguo. Y yo bajo la cabeza y te miro. ''Él''. Ignorante y sincero a partes iguales -como siempre- me dices que te alegras de que haya cambiado al menos en ese aspecto. Y yo te lo agradezco, ¿qué puedo hacer?. Y por dentro mi mente viaja a kilómetros de aquí y deseo que te cambies por él, deseo que sean sus labios los que me busquen, sus ojos los que reflejen el ron, su piel a centímetros de mis dedos, su fuego, su oleaje, su lejanía, su libertad, su mentira.
Descubriendo que la gente no cambia, pero los gustos sí.
Descubriendo que la gente no cambia, pero los gustos sí.
viernes, 16 de julio de 2010
En todas partes
A veces, te siento fuego porque es como te defines, te siento abrigo y peligro a la vez. Te siento hipnótico, te siento fuego y siento que podría estar mirándote toda la vida y jamás me cansaría de hacerlo. Te siento fuego por tus labios cálidos, por tus brazos protectores alrededor de mi espalda.
A veces, te siento ola, como las que miro ahora con la cabeza apoyada en tu hombro, te siento ola que se marcha mar a dentro para volver cada año en forma de espuma renovada. A la vez inevitable y sorprendente. Te siento ola, que desaparece entre las demás y luego resurje para mojarme los pies y la vida. Te siento ola, cargada de sal que resucita mis heridas y me despierta el sentimiento dormido.
A veces, te siento lejos, tan tan tan lejos, que me llego a convencer de que ya no existes y más allá, de que nunca has existido. Al menos no para mí. La lejanía de aquello que sólo puede rozarse a través de los recuerdos. Te siento lejos, una lejanía de kilómetros exactos. Una lejanía real.
A veces, te siento libertad, la tuya y la mía. Te siento inagotable, te siento energía libre, te siento desatado, desarraigado, independiente y fuego y ola y lejos y uno. Te siento uno. Incapaz de llevarme contigo, incapaz de quedarte conmigo más de una noche.
A veces te siento mentira.
A veces, te siento ola, como las que miro ahora con la cabeza apoyada en tu hombro, te siento ola que se marcha mar a dentro para volver cada año en forma de espuma renovada. A la vez inevitable y sorprendente. Te siento ola, que desaparece entre las demás y luego resurje para mojarme los pies y la vida. Te siento ola, cargada de sal que resucita mis heridas y me despierta el sentimiento dormido.
A veces, te siento lejos, tan tan tan lejos, que me llego a convencer de que ya no existes y más allá, de que nunca has existido. Al menos no para mí. La lejanía de aquello que sólo puede rozarse a través de los recuerdos. Te siento lejos, una lejanía de kilómetros exactos. Una lejanía real.
A veces, te siento libertad, la tuya y la mía. Te siento inagotable, te siento energía libre, te siento desatado, desarraigado, independiente y fuego y ola y lejos y uno. Te siento uno. Incapaz de llevarme contigo, incapaz de quedarte conmigo más de una noche.
A veces te siento mentira.
sábado, 3 de julio de 2010
Principio de incertidumbre.
Créanme cuando digo que he sido la dama y el vagabundo. He estado en la piel del lobo y he lucido la capa de la mismísima Caperucita, sí, fui una dama de poncho rojo en el bulevar de los sueños rotos. Yo bebí del caliz de la vida y me sentí una vieja adolescente. He sido una mala persona y lo he sido un poco menos. Me han colocado una aureola. Y merecidamente, me la han arrebatado.
He estado en lo más alto y os he visto pequeños, insignificantes, manejables y tremendamente vulnerables. Me he rebajado a la altura de lo ruin y lo feo. He vagado por sendas oscuras a las que jamás regresaré, otras las seguiré frecuentando a menudo. He odiado y he amado. En ''Resplandor en la hierba'' yo también me volví loca, he sido Natalie Wood. Fui la Magdalena, la mas señora de todas las putas y la más puta de todas las señoras. Volé y fui gorrión, pequé y fui serpiente.
Cuento con mil persojanes a mis espaldas. Y sin embargo, con casi veinte primaveras sobre mis hombros, no he encontrado el papel que cambiará mi vida.
He estado en lo más alto y os he visto pequeños, insignificantes, manejables y tremendamente vulnerables. Me he rebajado a la altura de lo ruin y lo feo. He vagado por sendas oscuras a las que jamás regresaré, otras las seguiré frecuentando a menudo. He odiado y he amado. En ''Resplandor en la hierba'' yo también me volví loca, he sido Natalie Wood. Fui la Magdalena, la mas señora de todas las putas y la más puta de todas las señoras. Volé y fui gorrión, pequé y fui serpiente.
Cuento con mil persojanes a mis espaldas. Y sin embargo, con casi veinte primaveras sobre mis hombros, no he encontrado el papel que cambiará mi vida.
viernes, 25 de junio de 2010
Todavía
No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría
palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo
tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto
nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa
sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía
pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro
y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido
y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.
Mario Benedetti
http://www.youtube.com/watch?v=A_P9m8Ejr-Y
viernes, 2 de abril de 2010
La cuerda.
Imaginémos una cuerda. En cada uno de sus extremos surgen dos fuerzas de la nada, dos fuerzas tan poderosas como desconocidas que tiran de ella en sentidos contrarios. Dichas fuerzas no obedecen reglas, son constantes, invencibles.
La cuerda, en un principio se mantiene recta, tensa, cada vez más y más tensa, pero aguanta, es una cuerda resistente, acostumbrada a las situaciones extremas, acostumbrada a conservar la entereza.
Pero lentamente los finos hilos que componen la robusta cuerta comienzan a ser vencidos, se van rompiendo uno a uno , los extremos se van separando, se dan cuenta horrorizados de su derrota, ven alejarse su otra mitad, van sintiéndose humillados, ultrajados, incompletos.
El final es inevitable, predecible y doloroso. Las fuerzas son insaciables, no conocen la piedad, ignoran la misericordia.
Tan sólo un hilo resiste el ataque, los demás miembros cercernados le observan, se aferran a él, depositan su esperanza en su fuerza, en su valor, en su coraje . Finalmente la presión incombustible de las fuerzas, desgarra el hilo en dos.
La cuerda deja de existir como tal, tanto esfuerzo, tanto sudor, tanto trabajo para un final que todos conocíamos de antemano.
Tantos intentos, tantas llamadas, tantas opciones, tanta sinceridad, para un final que los dos conocíamos de antemano. Mi vida, ¿por qué no usaste una tijera?.
La cuerda, en un principio se mantiene recta, tensa, cada vez más y más tensa, pero aguanta, es una cuerda resistente, acostumbrada a las situaciones extremas, acostumbrada a conservar la entereza.
Pero lentamente los finos hilos que componen la robusta cuerta comienzan a ser vencidos, se van rompiendo uno a uno , los extremos se van separando, se dan cuenta horrorizados de su derrota, ven alejarse su otra mitad, van sintiéndose humillados, ultrajados, incompletos.
El final es inevitable, predecible y doloroso. Las fuerzas son insaciables, no conocen la piedad, ignoran la misericordia.
Tan sólo un hilo resiste el ataque, los demás miembros cercernados le observan, se aferran a él, depositan su esperanza en su fuerza, en su valor, en su coraje . Finalmente la presión incombustible de las fuerzas, desgarra el hilo en dos.
La cuerda deja de existir como tal, tanto esfuerzo, tanto sudor, tanto trabajo para un final que todos conocíamos de antemano.
Tantos intentos, tantas llamadas, tantas opciones, tanta sinceridad, para un final que los dos conocíamos de antemano. Mi vida, ¿por qué no usaste una tijera?.
& más
Ni tú has vuelto a llamar, ni yo he vuelto a incordiarte. Ni tú tienes ganas de llorar, ni yo de secarte las lágrimas. No tengo tiempo de humillarme. No tienes fuerzas que me levanten. Se te han acabado las palabras ambiguas y los ruegos que exigen que te quiera. Pero contra todo pronóstico, esto cada vez duele más.
sábado, 27 de marzo de 2010
No me funcionan los acentos.
Tenian los asientos reclinados al maximo y las ventanillas bajadas. El ambiente era agradable, estaban agusto. El reia, ella parecia feliz. Fumaban relajados. Pasadas varias canciones, el se incorporo y mirandola dijo:
- Esta me recuerda mucho a ti.
Ella, sonrio encantada.
-¿Por que?
El se limito a guardar silencio y al cabo de un par de minutos, canturreo al son:
-''Nel campu nacen flores pero también males yerbes, y neña tú yes una de elles.''
Ai leré, leré, leré, leré ...
- Esta me recuerda mucho a ti.
Ella, sonrio encantada.
-¿Por que?
El se limito a guardar silencio y al cabo de un par de minutos, canturreo al son:
-''Nel campu nacen flores pero también males yerbes, y neña tú yes una de elles.''
Ai leré, leré, leré, leré ...
jueves, 25 de marzo de 2010
Sepa que.
Sigo siendo inestable, caprichosa y sensiblona. Sigo odiándote los días impares y queriéndote cada dieciseis. Sigo escribiendo mis secretos y emborronando de nuevo el papel. Sigo con mi orgullo, con mi estilo de vida anárquico, con mis soluciones personales a problemas que no existen. Sigo siendo igual de vengativa, igual de rencorosa. Sigo recordando tus puñaladas, sigo castigándome por las mías. Sigo llorando cuando tengo ganas, sigo pisando los charcos. Sigo durmiendo fuera de casa, sigo bebiendo para encontrar el valor, sigo fumándome tu ausencia. Sigo callándome en los momentos más cruciales. Sigo refugiándome en la música, sigo siendo tan introvertida. Sigo mintiendo. Sigo repitiéndome cada mañana ''olvídalo, se acabó''. Sigo dedicándote versos, sigo buscándote en otros labios. En tantos labios, que no recuerdo cual fue el primero. Sigo hablando de otros temas para no hablar de tí. Sigo cruzando en rojo. Sigo andando descalza en invierno. Sigo con mi afán de autodestruirme. Sigo mordiéndome las uñas. Sigo rechazando la felicidad, sigo creyendo en tí. Sigo pasando. Sigo siendo imprudente, irresponsable, impulsiva e impaciente.
Y me encanta.
http://youtube.com/watch?v=Xsp3_a-PMTw&feature=channel
Y me encanta.
http://youtube.com/watch?v=Xsp3_a-PMTw&feature=channel
miércoles, 24 de marzo de 2010
Actos Inexplicables.
Miedo a no desengancharnos nunca.
Miedo de haber probado demasiado pronto la droga más dura.
Miedo a extrañar tu caos.
Miedo a leer falsos mensajes entre tus lineas.
Miedo a mis traicioneros silencios.
Miedo al recuerdo.
Miedo a tu olvido.
Miedo a la luz.
Miedo a la oscuridad.
Miedo a lo desconocido.
Miedo a tus ojos. A los mios.
Miedo a no tener nada que temer.
Miedo a que te cuiden mal.
Miedo a que lo hagan mejor que yo.
Miedo a nosotros jodiéndolo todo de nuevo.
Miedo de haber probado demasiado pronto la droga más dura.
Miedo a extrañar tu caos.
Miedo a leer falsos mensajes entre tus lineas.
Miedo a mis traicioneros silencios.
Miedo al recuerdo.
Miedo a tu olvido.
Miedo a la luz.
Miedo a la oscuridad.
Miedo a lo desconocido.
Miedo a tus ojos. A los mios.
Miedo a no tener nada que temer.
Miedo a que te cuiden mal.
Miedo a que lo hagan mejor que yo.
Miedo a nosotros jodiéndolo todo de nuevo.
martes, 23 de marzo de 2010
Los Colores de una Sombra
Ésta es mi vida ahora, más inexacta, más alterada. Los puntos de vista me confunden y cambian aleatoriamente. Ya no estás aquí para marcar el camino, para hacerme pensar, para sostener mi corazón entre tus manos y reanimarle con tu calor.
Quizás se haya vuelto todo más gris y parezca que las hojas de los árboles caen mucho más lentas al otro lado de mi ventana. Quizás el resto del mundo sonría más ahora y parezca más feliz que entonces.
Al principio me negué a imaginarme sin tí pero al poco tiempo los pequeños detalles empezaron a perder la importancia y los recuerdos se difuminaron en la memoria: me di cuenta de que aquello era real. Tan real.
Sin embargo, lo más duro es tener la certeza de que no voy a abandonarte jamás. Bastará una llamada, un susurro, un ''ven'' e iré. Te curaré las heridas y te ataré de nuevo las ganas. Te ayudaré a sobrevivir donde quiera que estés. Te agarraré las manos y te besaré la frente. Conseguiré que sonrias, como siempre.
Y luego desapareceré, sin más.
Y ahora miento casi siempre,
todo el mundo lo hace,
engaño a otros y me engaño a mí.
¿Para qué diablos sirve la verdad?
Y mis naves ya se hunden
sólo al mencionarte,
naves que se hunden,
os saluda digno y roto el capitán.
¿Comprenderás si te hablo así?
¿Te ofenderás? Lo conseguí.
Ya no eres más que sombras.
Estás hablando para nadie,
basta, ¡cállate!
Estás perdiendo el juicio,
ya no hay nadie aquí.
Pero si me has escuchado,
vamos, ¡largate!
O quédate, mi sombra.
¿Y si a cambio te lo digo una vez más?
Ya ves, te estoy mintiendo,
ya ves, no lo he podido aceptar,
que aún te eche de menos
y que este menos vaya aún a más.
Quizás se haya vuelto todo más gris y parezca que las hojas de los árboles caen mucho más lentas al otro lado de mi ventana. Quizás el resto del mundo sonría más ahora y parezca más feliz que entonces.
Al principio me negué a imaginarme sin tí pero al poco tiempo los pequeños detalles empezaron a perder la importancia y los recuerdos se difuminaron en la memoria: me di cuenta de que aquello era real. Tan real.
Sin embargo, lo más duro es tener la certeza de que no voy a abandonarte jamás. Bastará una llamada, un susurro, un ''ven'' e iré. Te curaré las heridas y te ataré de nuevo las ganas. Te ayudaré a sobrevivir donde quiera que estés. Te agarraré las manos y te besaré la frente. Conseguiré que sonrias, como siempre.
Y luego desapareceré, sin más.
Y ahora miento casi siempre,
todo el mundo lo hace,
engaño a otros y me engaño a mí.
¿Para qué diablos sirve la verdad?
Y mis naves ya se hunden
sólo al mencionarte,
naves que se hunden,
os saluda digno y roto el capitán.
¿Comprenderás si te hablo así?
¿Te ofenderás? Lo conseguí.
Ya no eres más que sombras.
Estás hablando para nadie,
basta, ¡cállate!
Estás perdiendo el juicio,
ya no hay nadie aquí.
Pero si me has escuchado,
vamos, ¡largate!
O quédate, mi sombra.
¿Y si a cambio te lo digo una vez más?
Ya ves, te estoy mintiendo,
ya ves, no lo he podido aceptar,
que aún te eche de menos
y que este menos vaya aún a más.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
