viernes, 2 de abril de 2010
& más
Ni tú has vuelto a llamar, ni yo he vuelto a incordiarte. Ni tú tienes ganas de llorar, ni yo de secarte las lágrimas. No tengo tiempo de humillarme. No tienes fuerzas que me levanten. Se te han acabado las palabras ambiguas y los ruegos que exigen que te quiera. Pero contra todo pronóstico, esto cada vez duele más.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario