Créanme cuando digo que he sido la dama y el vagabundo. He estado en la piel del lobo y he lucido la capa de la mismísima Caperucita, sí, fui una dama de poncho rojo en el bulevar de los sueños rotos. Yo bebí del caliz de la vida y me sentí una vieja adolescente. He sido una mala persona y lo he sido un poco menos. Me han colocado una aureola. Y merecidamente, me la han arrebatado.
He estado en lo más alto y os he visto pequeños, insignificantes, manejables y tremendamente vulnerables. Me he rebajado a la altura de lo ruin y lo feo. He vagado por sendas oscuras a las que jamás regresaré, otras las seguiré frecuentando a menudo. He odiado y he amado. En ''Resplandor en la hierba'' yo también me volví loca, he sido Natalie Wood. Fui la Magdalena, la mas señora de todas las putas y la más puta de todas las señoras. Volé y fui gorrión, pequé y fui serpiente.
Cuento con mil persojanes a mis espaldas. Y sin embargo, con casi veinte primaveras sobre mis hombros, no he encontrado el papel que cambiará mi vida.
sábado, 3 de julio de 2010
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